Area Biológica

Las algas pertenecen al reino Protista, es decir, aquel que agrupa a los organismos que no pueden ser considerados animales, plantas, hongos o bacterias. Y es que, aunque son popularmente conocidas como las "plantas del mar", no se puede identificar a las algas con los vegetales, ya que no presentan todas sus características y funciones.

Poseen una estructura simple llamada talo en lugar de raíz, tallo y hojas o tejido vascular, ya que al vivir dentro del agua no necesitan de esos órganos para absorberla. Son organismos formados por células eucariotas (con núcleo) yp se dividen en unicelulares –suelen formar parte del filoplacton– y pluricelulares, aunque no se agrupan formando tejidos, sino que todas las células realizan todas las funciones.

El color de la pigmentación que utilizan para realizar la fotosíntesis varía en función de la profundidad en la que viven y permite establecer tres grandes grupos de algas. Las verdes (clorofitas) adoptan plenamente el color de la clorofila y se desarrollan en aguas saladas y dulces a poca profundidad. Las algas pardas (feofitas) poseen un pigmento un poco más sensible a la luz que les permite vivir en aguas más profundas. Y finalmente, las algas rojas (rodofitas) utilizan un pigmento de ese color capaz de captar luz muy tenue a gran distancia de la superficie.

Area Química

La energía solar fotovoltaica es rentable siempre desde el punto de vista medioambiental, tanto si se evalúa el balance energético como las emisiones de CO2 evitadas. Siempre hay un resultado más favorable al medioambiente en el caso de la fotovoltaica cuando se compara con otras alternativas energéticas.

Producir los paneles solares, transportarlos y colocarlos genera emisiones de CO2 que provocan que la energía solar no sea cien por cien "limpia". Un equipo de investigadores ha echado la cuenta y asegura que las emisiones evitadas desde 1976 ya igualan lo emitido desde entonces por este proceso.

Las tecnologías de energía solar, incluidas la energía fotovoltaica, la energía solar de concentración y la energía térmica solar, constituyen la fuente de energía de mayor crecimiento del mundo. Con indicaciones claras de los gobiernos en el mercado, estas tecnologías de bajas emisiones de carbono podrían proporcionar más del 30% del suministro de energía mundial total para el año 2040.

La energía solar es una opción obvia para un futuro con bajas emisiones de carbono y con energía fiable y duradera. Una mayor adopción de este recurso energético poco explotado hasta la fecha ayudará a mitigar el cambio climático a la vez que permitirá estimular las economías, crear puestos de trabajo y mejorar la integridad y seguridad de la red. Sin embargo, sin un fuerte respaldo de las políticas nacionales e internacionales a favor de las fuentes de energía solar y de otras energías renovables, la sociedad continuará por el camino de la sobredependencia de fuentes de energía poco seguras, con precios muy volátiles y grandes emisiones de carbono.

El cambio climático

El cambio climático que sufre nuestro planeta es el principal desafío decisivo para el desarrollo de nuestro planeta en este siglo XXI. El transporte de personas hoy en día es la principal razón de consumo de petróleo en el mundo, la fuente de emisiones de CO2 que más ha crecido.

Lo más preocupante es que el 30% de las emisiones de nuestros vehículos son gases de efecto invernadero. ¿Sabes qué son y qué efecto provocan en nuestro medio ambiente?

Los gases de efecto invernadero existen de forma natural en la atmósfera para regular la temperatura de la tierra, pero el aumento de los mismos provoca nocivas consecuencias. De todos los gases que provocan el efecto invernadero y hacen que aumente la temperatura de nuestro planeta cada vez más debido, el CO2 es el que más contribuye al cambio climático. Este nocivo gas supone un 80% de las emisiones totales y su principal fuente de emisión es la quema de combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón. Además hay que saber que los gases invernadero son de “larga permanencia”, lo que quiere decir que permanecen activos en la atmósfera por mucho tiempo.

Se denominan gases de efecto invernadero (GEI) a los gases que forman parte de la atmosfera natural y antropogénica (emitidos por la actividad humana), cuya presencia contribuyen al efecto invernadero.

Los gases principales implicados son:

El vapor de agua: consecuencia de la evaporación. La cantidad de vapor de agua en la atmósfera depende de la temperatura de la superficie del océano. La mayor parte se origina como resultado de la evaporación natural, en la que no se interviene la acción del hombre.

Dióxido de carbono (CO2): principal responsable del efecto invernadero. La concentración en la atmósfera es debido al uso de combustibles fósiles para procesos industriales y medios de transporte. Su emisión procede de todo tipo de procesos de combustión: petróleo, carbón, madera o bien por las erupciones volcánicas.

Metano (CH4): su origen se encuentra en las fermentaciones producidas por bacterias anaerobias especializadas que se encuentran en zonas pantanosas, cultivos como el arroz y en las emisiones desde el tracto intestinal del ganado. También se produce por los escapes de depósitos naturales y conducciones industriales.

El calentamiento global

1. Temperaturas más cálidas

La acumulación de gases contaminantes hace que las temperaturas aumenten cada vez más y que los climas cambien: esto provoca sequías y, además, aumenta el riesgo de incendios que conllevan la deforestación y la desertización del planeta.

En 2012, los países del Sahel, en el norte de África, sufrieron una crisis alimentaria que afectó a unos 18 millones de personas debido a la escasez de lluvias. Este año, 2019, estamos ante una nueva crisis que está siendo dramática: la emergencia de la sequía en el Cuerno de África requiere ayuda inmediata. De lo contrario, 7,6 millones de personas pueden morir a causa del hambre extrema.

2. Tormentas más intensas

El hecho de que las temperaturas sean más altas hace que las lluvias sean menos frecuentes, pero que sean más intensas; por tanto, el nivel de inundaciones y su gravedad también irán en aumento.

3. Propagación de enfermedades

Un cambio de temperatura de varios grados puede hacer que la zona templada se haga más acogedora a la propagación de determinadas enfermedades. De esta manera, pueden empezar a darse casos de mal de Chagas, el dengue u otras enfermedades que están olvidadas en los países desarrollados y en zonas que tradicionalmente han sido más frías. 
Este hecho afecta también a los países en desarrollo. Según informa Veo Verde, un estudio de casos en Etiopía y Colombia realizado por científicos de las universidades de Denver (UD) y Michigan (UM), el calentamiento global incrementa el peligro de contagiarse de malaria en altitudes altas y, además, advierte de que el aumento de un solo grado en la temperatura del ambiente tiene como consecuencia el desarrollo de 3 millones de casos de malaria más en Etiopía en pacientes de menos de 15 años.

4. Olas de calor más fuertes

El calentamiento global del planeta producido por la quema acelerada de combustibles fósiles agotables ha sido muy intenso en el Polo Norte. Esto hace que el Polo Norte esté hoy mucho más caliente que hace cincuenta años. La salud e incluso la vida de miles de personas pueden verse en riesgo debido al aumento de las olas de calor, tanto en lo que se refiere a frecuencia como a intensidad.

5. Derretimiento de los glaciares

Océanos con temperaturas más altas son océanos que derriten el hielo de los casquetes polares: esto significa que aumenta el nivel del mar.

Los efectos de alcance global incluirán cambios sustanciales en la disponibilidad de agua para beber y para riego, así como un aumento de los niveles del mar, cambios en los patrones de circulación del agua en los océanos, y la amenaza a la supervivencia de especies de flora y fauna que sobreviven en dichos ecosistemas.

6. Huracanes más peligrosos

El aumento de temperatura del mar hace que los huracanes se vuelvan más violentos. ¿Por qué? Pues porque un huracán es el medio que tiene el planeta para repartir el exceso de calor de las zonas cálidas a las más frías. Y a más temperatura, más huracanes, con todos los problemas que conllevan: destrucción de ciudades, de cultivos, desmantelamiento de todos los sistemas, enfermedades…

7. Cambio de los ecosistemas

Una temperatura más alta, menos precipitaciones, sequías e inundaciones hacen que el clima se adapte a esta nueva climatología y, por tanto, se produzcan cambios en la duración de las estaciones, aparezcan patrones más propios de climas monzónicos…

El Mar de Aral era, en antiguamente uno de los mayores lagos del mundo, con 68.000 km2. Debido a su extensión recibió el nombre de Mar. Hoy queda menos del 10%.

8. Desaparición de especies animales

Muchas especies de animales están viendo cómo su clima actual desaparece y no son capaces de adaptarse a cambios tan rápidamente. Así, muchos osos polares están muriendo ahogados porque no pueden alcanzar los hielos flotantes, y las aves migratorias están perdiendo la capacidad de emigrar porque no pueden seguir los flujos de temperatura a las que están habituadas.

9. Aumento del nivel del mar

Como los casquetes se derriten, se vierte muchísima más agua en los mares y océanos y, por tanto, aumenta el nivel del mar: esta es una de las consecuencias del cambio climático más graves, ya que significa que muchísimas islas podrían desaparecer en el futuro y que un buen número de ciudades verán cómo su distancia a la costa se reduce de forma significativa.

10. Alimentos más caros

El cambio climático pone en peligro la producción de alimentos tan básicos como el trigo, y esto significa que cientos de miles de personas cuya vida depende de sus cultivos están en riesgo de perderlo todo. Y no solo eso: si los cultivos escasean, los precios se disparan. Esto nos afecta a todos y todas, pero en los países menos desarrollados, con altísimos índices de pobreza, las consecuencias pueden ser devastadoras. Además, el calentamiento global que provoca esta falta de alimento en la vida cotidiana de las personas deriva en guerras y migraciones de pueblos enteros que deben buscar un destino diferente donde encontrar alimento